El Duende, el semanario satírico español del siglo XVIII

La prensa que se opuso al poder de los primeros borbones

Antes, muchísimo antes de que se hiciera tristemente célebre Charlie Hebdó en Francia y de que existieran El Jueves o Mongolia, en España existió  El Duende Crítico de Madrid. A diferencia de las actuales revistas satíricas ilustradas, El Duende, como se le conoció popularmente, era un semanario que criticaba la política, a los políticos y a la sociedad española del siglo XVIII, en forma de verso.

El Duende es considerado precursor de la prensa satírica española, se trataba de octavillas manuscritas que se repartía entre el pueblo de forma clandestina y se leía públicamente en casas y tertulias e incluso en conventos religiosos. El Duende salía todos los jueves y sólo en ocasiones especiales dos veces por semana. Este semanario tuvo una vida efímera, los manuscritos originales sólo se publicaron durante 6 meses (entre diciembre de 1735 y mayo de 1736) pero su repercusión fue tal que muchos años después se seguían publicando copias de las octavillas de El Duende. Esta prensa satírica tuvo éxito en todas las clases sociales, sobre todo en las clases populares.

Pero ¿Por qué tuvo tanto éxito?

El duende fue uno de los primeros intentos de la prensa para crear opinión pública.

Una de las razones de su éxito fue que reflejaba la forma de pensar de algunos sectores de la opinión pública, aunque en el s. XVIII aún no tuviera esta denominación, El Duende reflejaba el sentir de la gente con respecto a los sucesos de la época. Uno de estos acontecimientos fue la Guerra de Sucesión de España tras la muerte de Carlos II, sin descendencia, y el nombramiento de Felipe de Anjou como su sucesor. Hasta ese momento en España habían gobernado los Habsburgo, por lo que la llegada de Felipe V, que fue como se le coronó, suponía la llegada al trono de los borbones. Felipe V modificó la estructura del Estado tomando como inspiración en el modelo absolutista francés, estos cambios contribuyeron al descontento entre la población que veía a España muy afrancesada. En la época en la que aparece el primer duende, Felipe V llevaba bastantes años gobernando. Hay que recordar que su reinado fue uno de los más largos en la historia de España.

Y ¿Quién escribió El Duende?

Los papeles de El Duende se publicaban de forma anónima por lo que el gobierno español empezó una persecución para capturar al autor. Hubieron muchos encarcelados acusados de ser “El Duende”, pero ninguno lo era puesto que semana a semana El Duende seguía apareciendo y repartiendo su crítica en la corte, incluso se burlaba de la ineficacia de sus captores:

Estos versos se los dedica al Cardenal de Molina, quien era tuerto:

“Si Patiño con dos ojos / no me ha podido encontrar / tu con uno y este huero / ¿cómo me quieres hallar?”

La captura del  escritor de El Duende causó gran conmoción por lo inesperado, pues “el Duende” era nada más y nada menos que Fray Manuel de San José quien era muy popular en el reino y tenía entrada libre en palacio. El Duende fue enviado a las cárceles conventuales del Carmen Descalzo de donde huyó, se cree que con la ayuda de los frailes.

El verdadero nombre de “El Duende” era Manuel Freyre de Silva y era portugués de familia noble. Llega a España durante la Guerra de la Sucesión en el ejército portugués. Terminada la contienda ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos, adoptando el nombre de Padre de Manuel de San José.

Algunas causas que explicarían su ensañamiento contra Isabel de Farnesio (esposa de Felipe V) y José Patiño serían, por un lado, el deseo de venganza contra la reina por haber truncado los planes de la boda de Veragua, donde Fray Manuel hacía de intermediario, y hacia Patiño por el incidente ocurrido con el embajador Cabral de Belmonte. Teófanes Egido, un filósofo salmantino que ha sido una de las personas que más ha investigado sobre la prensa clandestina española del S.XVIII, considera que la verdadera razón de su ensañamiento con el gobierno era su pertenencia al partido portugués y su simpatía hacia el príncipe Fernando y su esposa.

¿De qué hablaba El Duende que lo hizo tan popular?

El Duende trató con una sátira viva y desenfadada la actualidad de la época. Los versos que escribía eran amenos y utilizaba recursos como la comparación o símil para criticar a los personajes más importantes de la corte. Así teníamos que a Felipe V lo tildaba de “ignorante empedernido”, “pobretón de escasa cabeza” o “falto de voluntad. Las quejas hacia el rey eran principalmente porque lo consideraba un títere en manos de Patiño, sus ministros e Isabel de Farnesio. La reina era otro de los blancos habituales de sus críticas más feroces ; en uno de sus manuscritos se refiere a ella como víbora:

“Dama colérica / con llanto intrínseco / reniega víbora / de sus artículos”

(Pronóstico 22 de diciembre).

Además de Isabel de Farnesio, en quien gastó más tinta El Duende fue en el Secretario de Estado José Patiño y Rosales, algunos estudiosos sugieren que él solo  justifica la aparición y existencia del semanario. La figura que presenta El Duende de Patiño es una figura desconocida, empequeñecida y falseada. Estos papeles molestaron mucho a Patiño. Se suele relacionar la muerte de Patiño con la fuga de Fray Manuel de la cárcel, el disgusto le habría provocado la muerte.

El Duende capta en sus temas el pesimismo y la desilusión de la población española en esa época.

En los papeles de El Duende se plasmaba también el odio a los franceses y a su influencia en la política española ya que muchos de ellos con la llegada de los borbones ocuparon cargos políticos importantes. Los impuestos también ocuparon parte importante en la crítica, la necesidad de mejorar la economía provocó muchas subidas de impuestos que generó descontento en la población. En general, El Duende capta en sus temas el pesimismo y la desilusión de la población española en esa época.

La importancia de El Duende radica en que refleja una situación histórica concreta desde otro punto de vista, los manuscritos contienen información inédita sobre el reinado de Felipe V que eran desconocidos, pues éste se encargaba de eliminar todo tipo de crítica. La creación de El Duende supuso el intento de crear una opinión pública y de oposición al poder.  Se considera un antecedente de lo que después haría Nipho y salvando las distancias el actual El Jueves. El Duende llega a constituir un tipo humano muy definido y peculiar, el crítico satírico, que sería característico en el S.XVIII.

A El Duende se también se le conoció como El Duende Crítico, El Duende de Palacio o El Duende de Madrid.

Para finalizar les dejamos con los versos de su primera publicación:

“Yo soy en la corte /un crítico duende/ que todos me miran / y nadie me entiende”

Por: Sara Mariella

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