Tan poca vida (Parte II)

A little life, Hanya Yanagihara – 2016

“Esas fiestas eran para los cuatro amigos una especie de representación teatral en la que acordaban interpretarse a sí mismos y cuando uno de los actores dejaba el escenario, no tenía mucho sentido continuar”.
“Era imposible explicarle a una persona sana la lógica de un enfermo, y él no tenía energía para intentarlo”.
“Dedicaban sus días a crear belleza”.
“Aunque no le gustaba pensar que deseaba que sus amigos no tuvieran éxito, que estuvieran dominados por él, tal vez había algo de verdad en esa afirmación”.
“Lo que no sabía del éxito era que volvía aburrida a la gente. El fracaso también la volvía aburrida, pero de otro modo”.
“Suponía que eran los años”.
“Sin embargo, sentir impaciencia y frustración era normal al pintar, y resultaba imposible no pensar en el trabajo como un colega y colaborador que tan pronto decidía ser agradable y cooperar, como mostrarse malhumorado e inflexible, como un niño rezongón. Solo cabía perseverar y un día saldría bien”.
“Día: el mismo concepto se había vuelto una farsa”.
“Sabemos que ambos estados existen, pero no seremos conscientes ni de una experiencia ni de la otra: son estados que constituyen una parte necesaria de la vida as como vida”.
“Jude nunca había pasado por algo así y no sabía lo lento, triste y difícil que era poner fin a una amistad”.
“Su silencio empezó siendo una protección, pero con los años se ha transformado en algo casi opresivo, algo que lo controla, y no al revés. Ahora es incapaz de encontrar una salida aunque quiera. Se imagina flotando en una pequeña burbuja de agua, enclaustrado entre paredes, techos y suelos de hielo muy gruesos. Sabe que hay una salida, pero no va bien equipado; no tiene herramientas para empezar a trabajar, y escarba inútilmente con las manos la superficie resbaladiza de hielo. Pensó que callando sería más agradable, menos raro. Pero lo que calla lo vuelve más extraño, es objeto de compasión e incluso de sospecha”.
“Esta soledad es un descubrimiento reciente, y es distinta de otras que ha experimentado”.
“Todos decimos que queremos que nuestros hijos sean felices, felices y sanos, pero no queremos eso. En realidad deseamos que sean como nosotros, o mejores que nosotros. En eso somos muy poco imaginativos, y no estamos preparados para aceptar que puedan ser peores. Supongo que eso sería pedir demasiado, debe ser un recurso de la evolución: si fuéramos conscientes de lo que se puede torcer, nadie tendría hijos”.
“La admiraría; admiraría la rapidez y la naturalidad con la que se adaptaba al hecho de que el hijo que había esperado tener no fuera el que tenía. Admiré que mucho antes que yo comprendiera que un hijo no es lo que esperar que haga en tu nombre, sino el placer que te proporcionará siendo él como sea, y , sobre todo, el placer que tendrás el privilegio de proporcionarle a él”.
“Opté por olvidar lo que hacía, porque era demasiado complicado buscar una solución, y porque quería disfrutar de la persona que él quería que viéramos, aunque supiera que había otra”.
“Los liberaba; ante todo los quería, y eso era lo que cualquiera haría por sus seres amados: darles la libertad”.
“Era un dolor honesto, limpio, sin vergüenza ni obscenidad, totalmente diferente al que experimentaba desde hacía años”.
“Luke le había enseñado a buscar placer en la vida y había erradicado ese mismo placer de su vida”.
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